domingo, junio 16
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Recrea la Compañía Folclórica del ISIC las Fiestas Decembrinas en México

La Compañía Folclórica Sinaloense del Instituto Sinaloense de Cultura se presentó este domingo por la noche en el Teatro Pablo de Villavicencio con su espectáculo coreográfico “Fiestas Decembrinas: Música y danza en la Tradición Mexicana”, con una serie de coloridas coreografías en torno a las
celebraciones en México para estas fechas.


Bajo la dirección de la maestra Olimpia Chávez, y con la participación del Taller de Danza Folclórica de la Escuela de Arte José Limón y los chicos del Grupo de Danza Folclórica Jiapsi Xochipilli del CBTIS 224, el espectáculo recogió las tradiciones dancísticas y musicales que incluyen la celebración de la Virgen, las posadas, las pastorelas, los villancicos, la Nochebuena y Navidad, las fiestas de fin de año e incluso febrero, con las fiestas de la Candelaria.


El grupo representativo del Gobierno de Sinaloa abrió, con un narrador como hilo conductor, de nombre “Cristiano Rolando”, con una recreación de la aparición de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, para continuar con una celebración al estilo de los mayo-yoremes del norte de Sinaloa, con la Velación al son de la melodía “Flor de Capomo”, la Procesión o Conti, con el Son del Canario y Alabanza, la Danza de Matachines, que incluyó un popurrí con el Son de la culebrita, “Pica perica” y “El caballito”.


Luego, la Danza de Pascola, con las piezas “La paloma” (son de flauta y tambor) y “El coyote” (son de arpa y violín), para pasar a la Danza del Venado, y otro Conti o procesión al final y Alabanza de despedida.


Le siguió la pieza “Navidad en Jalisco: Las posadas y piñatas”, con la pastorela con la lucha entre el bien y el mal, representado por Luzbel y el arcángel Miguel, los pastores que ayudaron a María y José, la piñata por la alegría que proporciona a los peregrinos y su valioso significado. Todo ello al son de las coplas para pedir posada, “Dale, dale”, y sones festivos de mariachi como “Las alazanas”, “El autlense”, “El gavilán”, “El huizache” y el “Son de la Negra”.

Otra coreografía fue “Año Nuevo en Tlacotalpan, Veracruz: La Fiesta de la rama”, en la que recrean una vieja tradición popular, en la que se pasea una rama adornada por las calles del barrio hasta llegar al lugar de la fiesta o fandango, al son de piezas como “Naranjas y limas”, “La rama”, “Alabanza y décimas”, y la fiesta al son de “El conejo”, “El aguacero”, “El chuchumbé”, “La iguana” y “La conga del viejo”, esta última para despedir al año viejo, representado por la figura de un anciano que al final es quemado.


Y otra más fue la llamada “Día de la Candelaria en Quilá: La Fiesta Grande”, en honora a la “chaparrita milagrosa”, muy al estilo de Sinaloa, en la que se recrea la tradición con un cántico religioso para presentar al niño Jesús, llevando a la Virgen entre ramos de flores y veladoras, llamadas candelas, para continuar con “Las Mañanitas” a la virgen, al son de la tambora, y la verbena popular al son de piezas
como “El palo verde”, “El niño perdido” y “La guacamaya”.


Cerró con una tradición más moderna, con la pieza “El taller de Santa” que, entre villancicos, trucos de magia, bailes y cuentos, muestra el verdadero significado de la Navidad retomando la elaboración de los juguetes para repartir a los niños del mundo.

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