domingo, noviembre 30
Sombra

Entre la “suerte” y el poder: el mensaje oculto detrás de las palabras de Rocha Moya

Por Víctor Manuel Salazar S. | SN Noticias Culiacán

El gobernador mostró su molestia más allá de lo dicho; sus palabras revelaron una crítica hacia el sistema político interno de Morena, disfrazada de halago.

El comentario del gobernador Rubén Rocha Moya, al referirse a la nueva Secretaria General de Gobierno, Yeral­dine Bonilla Valverde, como una “meserita” que “tuvo suerte” por estar en Morena, desató una ola de críticas en redes sociales y en la opinión pública.
A primera vista, sus palabras parecen un desliz verbal cargado de machismo, pero al analizarlo a fondo, lo que Rocha expresó fue una inconformidad política disfrazada de ironía.

El gobernador, claramente irritado, no habló desde el respeto institucional, sino desde la frustración de quien percibe que las decisiones ya no se toman en su oficina. Entre líneas, lanzó una crítica directa al modelo de designaciones que hoy impera dentro de su partido, donde —según sus propias palabras y tono— ya no hace falta ser preparado, ni tener trayectoria o conocimiento de las leyes para ser funcionario: basta con tener suerte o pertenecer al grupo correcto.

Una disculpa forzada

Ante la tormenta mediática, Yeral­dine Bonilla emitió una declaración que, más que espontánea, parece redactada desde la presión institucional. En su texto, la funcionaria agradece las palabras del gobernador y pide que “no se interpreten de forma negativa”, justificando así un comentario que en cualquier otro contexto sería una ofensa directa.

El mensaje busca cerrar el tema con diplomacia, presentando al gobernador como un hombre “respetuoso” y “cercano a las mujeres trabajadoras”. Sin embargo, el tono y la estructura del texto revelan otra cosa: un intento por controlar daños y calmar una crisis política que, en el fondo, exhibe tensiones entre las decisiones del poder estatal y las imposiciones desde la federación.

El fondo del mensaje

Rocha Moya habló más con lo que insinuó que con lo que dijo. Su referencia a la “suerte” refleja su descontento con el método de selección en Morena, donde figuras sin carrera política ni experiencia administrativa acceden a cargos de alto nivel mediante procesos que él percibe como una lotería política.
El gobernador, acostumbrado a los cánones tradicionales del poder y a la lógica del mérito, dejó entrever su disgusto ante un sistema donde —según él— el esfuerzo, la inteligencia y la preparación ya no son los caminos hacia el poder.

Conclusión editorial

El caso no solo muestra un acto de misoginia política, sino un reflejo del conflicto interno que hoy atraviesa Morena: la pugna entre los políticos formados y los improvisados promovidos por afinidad o conveniencia.
Mientras el discurso oficial busca suavizar lo dicho, la realidad entre líneas es evidente: el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, habló desde el enojo de quien siente que el poder ya no le pertenece… y la funcionaria, desde el temor de contradecir al hombre que representa ese poder.

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