viernes, junio 21
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PROSTITUTAS INTELECTUALES (Carta abierta a periodistas de Sinaloa)

Ahora más que nunca las palabras de John Swinton resuenan para recordarles a los periodistas sinaloenses que son todos unas prostitutas intelectuales al servicio de Mammón.

Es entendible que personas del vulgo y sin preparación caigan en el engaño de lo que conocemos como “pandemia”, sin embargo, cualquier persona medianamente culta sabe que todo es una gran farsa.

Es por eso que me resulta difícil de creer que los encargados de dar a conocer la verdad, es decir los propios periodistas, sean precisamente los enterradores de la verdad.

Nosotros los periodista no tenemos un juramento hipocrático como los médicos (juramento que ahora ya nadie hace), pero en nuestra profesión recae la responsabilidad de buscar la verdad y darla a conocer a todos a pesar de las consecuencias, porque eso es hacer periodismo.

Pero mis colegas periodistas ya no buscan la verdad, ahora están en busca del dinero, de los aplausos, de las cámaras y los micrófonos, en fin, de los tan despreciables respetos humanos.

Ya que es bastante notorio que se les olvido como encontrar la verdad. Dejo una guía a base de preguntas que los ayudará a volver al camino del verdadero periodismo. Pero solo servirá para aquellos que sean humildes y sinceros de corazón, los que no lo sean vivirán el resto de sus vidas como Pseudoperiodistas o como ya lo dijo el editor en jefe del New York Times, como prostitutas intelectuales.

GUÍA PARA ENCONTRAR LA VERDAD EN TIEMPOS DE PLANDEMIA.

¿Colega periodista, en medio de esta falsa pandemia has tenido tiempo de meditar y preguntarte a quién beneficia todo lo que esta ocurriendo? ¿has seguido la ruta del dinero?

¿Te has dado la oportunidad de escuchar y analizar la información de los que opinan diferente o solo te has limitado a tapar tus oídos para luego insultar?

¿Estas consciente de que el premio nobel Kary Mullis inventor del PCR repitió hasta el cansancio que su prueba no sirve para detectar carga viral?

¿Notaste que durante esta falsa pandemia se censura a toda aquella persona que piense y opine diferente al sistema y que además se crearon unas páginas especialisadas para denigrar y difamar a disidentes de todas las profesiones, estas paginas son los fake chequer? ¿sabes quien los financia?

¿No te hace ruido el hecho que las farmacéuticas exigieran a los gobiernos inmunidad legal contra todo posible efecto secundario adverso provocado por su “vacuna”?

Y ahora que ya se sabe que la mal llamada vacuna contiene oxido de grafeno ¿te has dado a la tarea de investigar el efecto nocivo del grafeno en humanos?

¿Acaso no sabes que es el conflicto de intereses, en el que se ven involucrados muchos personajes famosos de la política, la tecnología y la medicina?

Como esta carta abierta esta dirigida a periodistas no daré las respuestas a las interrogantes antes planteadas, la solución a estas y otras más que han quedado sin escribirse tendrán que dar respuesta individual cada uno.

Finalmente me despido, pero como se que muchos de ustedes no tienen ni idea de quien es John Swinton acá les comparto su discurso completo.

John Swinton fue un periodista estadounidense que ejerció como Redactor en Jefe del New York Times desde 1860 hasta 1870. Después de unos años, en una noche de 1880, Swinton fue invitado a una cena de gala sobre la libertad de prensa del gremio periodístico, en donde él era uno de los homenajeados. En su discurso dijo:

“No existe lo que se llama prensa independiente, a menos que se trate de un periódico de una pequeña villa rural. Ustedes lo saben y yo lo sé. No hay ni uno solo entre ustedes que se atreva a expresar por escrito su honrada opinión, pero, si lo hiciera, saben perfectamente que su escrito no sería nunca publicado.

Me pagan 150 dólares semanales para que no publique mi honrada opinión en el periódico en el cual he trabajado tantos años. Muchos, entre ustedes, reciben salarios parecidos por un trabajo similar (…) y si alguno entre ustedes estuviera lo suficientemente chiflado como para escribir su honrada opinión, se encontraría en medio de la calle buscando un empleo cualquiera, exceptuando el de periodista.

El trabajo de periodista de Nueva York consiste en destruir la verdad, mentir claramente, pervertir, envilecer, arrojarse a los pies de Mammón, y venderse para obtener el pan de cada día.

Ustedes lo saben, y yo lo sé; así pues ¿a qué viene esa locura de brindar a la salud de una prensa independiente?.

Somos las herramientas y los lacayos de unos hombres extraordinariamente ricos que permanecen entre bastidores. Somos sus marionetas; ellos tiran de los hilos y nosotros bailamos al son que ellos quieren.

Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas, son propiedad de otros hombres. Nosotros somos unos prostitutas (prostitutos) intelectuales”.

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